lunes, 15 de junio de 2009

¿Cuál es la sabiduria humana que condena Dios?

La Escritura y la Simple Razón

Tomado de Shepherds’ Fellowship Pulpit Magazine

(Por John MacArthur)

Cuando Martín Lutero fue convocado a la Dieta de Worms en 1521 y se le pidió que renunciara a su enseñanza, él respondió: “Si no estoy convencido por la Escritura y la simple razón, mi conciencia es cautiva de la Palabra de Dios. No puedo y no quiero renunciar nada y no sería seguro ó justo actuar en contra de la conciencia. Que Dios me ayude. Aquí estoy, no puedo hacer nada más.”

La conocida formulación de Lutero: “La Escritura y la simple Razón,” es la única base sobre la que podemos correctamente fundamentar el verdadero discernimiento espiritual.

La Escritura no es antitética a la sabiduría sana y racional, aunque muchos hoy en día creen otra cosa. La razón no es un sustituto de la Escritura, por supuesto, pero cuando una buena razón y la lógica se mantienen sujetos a la autoridad de las Escrituras, en ninguna manera amenazan a la verdad. Por el contrario, la aplicación del pensamiento y la lógica sana de la verdad de la Escritura es un aspecto clave de la fórmula del discernimiento.

Contrariamente a lo que mucha gente asume en estos días, el discernimiento no es una capacidad mística o intuitiva para conocer la verdad como por arte de magia. Es la habilidad de entender, interpretar y aplicar la verdad con exactitud. El discernimiento es un acto cognitivo. Por lo tanto, nadie que desprecia la correcta doctrina o el sano razonamiento puede tener verdadero discernimiento.

El discernimiento espiritual auténtico debe comenzar con la Escritura-la verdad revelada. Sin una base sólida de revelación divina, la razón humana siempre se degenera en escepticismo (una negación de que algo puede ser conocido por algunos), el racionalismo (la teoría de que la razón es una fuente de la verdad), el secularismo (una aproximación a la vida que excluye a Dios a propósito), o cualesquier otras filosofías anti-cristianas.

Cuando la Escritura condena a la sabiduría humana (1 Cor. 3:19), no está condenando la lógica y la razón en sí, sino que la ideología humanista esta divorciada de la verdad revelada por Dios-de la Palabra de Dios. En otras palabras, la razón, aparte de la Palabra de Dios conduce inevitablemente a ideas insanas, pero la razón sometida a la Palabra de Dios está en el corazón del sabio discernimiento espiritual.